martes, 2 de junio de 2015

La pista de atletismo ... un espacio para todos...pasa en Bs.As.... pasa en Montevideo.....

Bienvenidos a la pista

Los runners cada vez se acercan más al solado sintético, ese óvalo de 400 metros que hace unos años pertenecía sólo a un reducido grupo de atletas
Por   | Para LA NACION
 
Cristian Maldonado, un amateur que se enamoró de la pista. Foto: Nancy Gacitua
"¿Qué hacen acá?", "¿Para qué vinieron?", "Este es nuestro espacio", son algunas de las frases más elocuentes que, lamentablemente, todavía se escuchan muy cerca de los ocho carriles de tartán que componen la pista principal del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard).
El cuestionamiento se debe a que hace un tiempo, los runners (tal como se llama a quienes corren en la calle) empezaron a volcarse a distintas competencias de 3000, 5000 y 10.000 metros. Cada fin de semana que se desarrolla un torneo (también se realiza en días hábiles), los denominados corredores libres se vuelcan al Cenard para probar y probarse en el solado sintético donde brillan Mariano Mastromarino, Rosa Godoy, Luis Molina, María Peralta y demás atletas de elite.
La primera apreciación de quienes nacieron o se formaron deportivamente en ese espacio es que se sienten invadidos en su hábitat. Como si se tratara de una cofradía, exponen su postura. En verdad, la mirada peyorativa o con cierto desdén no corresponde a los atletas más jóvenes. Ellos se suman a esta movida inclusiva y hasta se animan a dar consejos o sugerencias a quienes empiezan a disfrutar de la pista.
Más allá de la dicotomía, la pista ofrece una nueva manera de aventurarse sobre el atletismo. O de volver atrás. De recalcular para intentar crecer en kilómetros a medida que se consiguen resultados. Es el caso de Cristian Maldonado, de 37 años, que trabaja como gerente en un call center. Como la inmensa mayoría, empezó a devorar kilómetros y una vez que abrazó la distancia de la maratón buscó nuevos horizontes. Orientado por su entrenador Diego Santoro, atleta formado en la pista, entrenó en consecuencia. Su caso se repite en varios de sus compañeros del grupo Accyona, de Parque Chacabuco y Parque Saavedra. En este punto, el trabajo de los profesores de los running teams es fundamental. Saben quiénes están en condiciones de dar el salto. Porque más allá del tiempo y la distancia, la pista también puede ser un espacio para todos

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